martes, 24 de marzo de 2020

Cuando despertar duele…


A veces en los últimos días despertar no es tan lindo como antes, abrir los ojos a la hora que sea (porque ya no importa si te desvelaste) no tiene el mismo sentido que antes. Hoy dar la vida por hecho ya no hace parte del diario vivir. Hoy abrir los ojos es un reto,  pues no sabemos lo que sobrevendrá en las próximas horas…

Yo por salud mental tomé la decisión de no ver noticias, no leer cadenas, abrir videos o leer imágenes sobre la pandemia, me estaba matando yo misma al hacerlo. Cuando necesito consultar algo puntual voy a las fuentes creíbles. Solo abro anexos en whatsapp de las personas o grupos que tienen restringida la información para no alimentar más el pánico.

Hoy el principal enemigo en nuestras casas no es el COVID-19 (que la verdad casi ni quiero nombrar, le diré de ahora en adelante “el bicho”, además a los futboleros nos trae una imagen a la cabeza instantánea, en mi caso, esboza una sonrisa).
Tomado de https://www.interdeportes.es/
El principal rival a vencer en nuestras casas es el miedo, temor, pánico; ese enemigo silencioso que puede entrar y devorar tu mente y la de los tuyos. Por supuesto que está bien sentir algo de temor con un tema mundial como estos, pero tan pronto como llegue, rapidito, toca sacarlo de nosotros, no le podemos permitir anidar en nuestras mentes, porque llegará a nuestro corazón y bloqueará nuestras acciones.

Entonces ¿cómo vamos a despertar de ahora en adelante? Ayer, en mi Día 3 (Mi día 1 fue marzo 21, después de saber “oficialmente” de la cuarentena) despertar fue muy duro, no sé si estaría soñando, pero al abrir los ojos lo primero que pensé fue: era una pesadilla, hoy todo va a estar normal. Y al aterrizar abruptamente al hoy, dolió, no sé si porque la noche anterior en mi karaoke virtual, disfruté tanto que por momentos logré olvidar al bicho… Lo que sí sé, fue que al despertar me invadió un sentimiento feo, tristeza, miedo, dolor, todo en uno y me di cuenta que durante esta cuarentena, al despertar necesito algo adicional que en mis anteriores días.

Necesito rápidamente sacar los sentimientos agobiantes de mí, tomarme un tiempo recién abra los ojos para mirarme en un espejo, pero no físico (creo que ahorita lo que menos importa es el aspecto, aunque importa), mirar mi alma, mi corazón y sacar lo que tenga. Habrá días difíciles y otros más sencillos al abrir los ojos, pero en cada uno de ellos necesitaré mi espacio “espejo-dependiente”, a partir de ahora necesito una adicción en mi vida, el tiempo a solas, que en realidad no es en soledad.

Hoy te invito a ti que lees esto a despertar tu vida, tal vez sean estos momentos en que se mueve nuestro mundo, aquellos que necesitamos para cambiar la perspectiva o mejorarla. Aprendamos a despertar cada mañana y ser los más valientes para sacar el reto de vivir ese día lo mejor que podamos, ya que a fin de cuentas JAMÁS sabemos qué pasará mañana, como diría el poeta Luis Enrique.

Día 4: ¡A establecer horarios divertidos!

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