A veces en los últimos días
despertar no es tan lindo como antes, abrir los ojos a la hora que sea (porque
ya no importa si te desvelaste) no tiene el mismo sentido que antes. Hoy dar la
vida por hecho ya no hace parte del diario vivir. Hoy abrir los ojos es un
reto, pues no sabemos lo que sobrevendrá
en las próximas horas…
Yo por salud mental tomé la
decisión de no ver noticias, no leer cadenas, abrir videos o leer imágenes
sobre la pandemia, me estaba matando yo misma al hacerlo. Cuando necesito
consultar algo puntual voy a las fuentes creíbles. Solo abro anexos en whatsapp
de las personas o grupos que tienen restringida la información para no
alimentar más el pánico.
Hoy el principal enemigo en
nuestras casas no es el COVID-19 (que la verdad casi ni quiero nombrar, le diré
de ahora en adelante “el bicho”, además a los futboleros nos trae una imagen a
la cabeza instantánea, en mi caso, esboza una sonrisa).
El principal rival a
vencer en nuestras casas es el miedo, temor, pánico; ese enemigo silencioso que
puede entrar y devorar tu mente y la de los tuyos. Por supuesto que está bien
sentir algo de temor con un tema mundial como estos, pero tan pronto como
llegue, rapidito, toca sacarlo de nosotros, no le podemos permitir anidar en
nuestras mentes, porque llegará a nuestro corazón y bloqueará nuestras
acciones.
![]() |
| Tomado de https://www.interdeportes.es/ |
Entonces ¿cómo vamos a despertar
de ahora en adelante? Ayer, en mi Día 3 (Mi día 1 fue marzo 21, después de
saber “oficialmente” de la cuarentena) despertar fue muy duro, no sé si estaría
soñando, pero al abrir los ojos lo primero que pensé fue: era una pesadilla,
hoy todo va a estar normal. Y al aterrizar abruptamente al hoy, dolió, no sé si
porque la noche anterior en mi karaoke virtual, disfruté tanto que por momentos
logré olvidar al bicho… Lo que sí sé, fue que al despertar me invadió un
sentimiento feo, tristeza, miedo, dolor, todo en uno y me di cuenta que durante
esta cuarentena, al despertar necesito algo adicional que en mis anteriores
días.
Necesito rápidamente sacar los
sentimientos agobiantes de mí, tomarme un tiempo recién abra los ojos para
mirarme en un espejo, pero no físico (creo que ahorita lo que menos importa es
el aspecto, aunque importa), mirar mi alma, mi corazón y sacar lo que tenga.
Habrá días difíciles y otros más sencillos al abrir los ojos, pero en cada uno
de ellos necesitaré mi espacio “espejo-dependiente”, a partir de ahora necesito
una adicción en mi vida, el tiempo a solas, que en realidad no es en soledad.
Hoy te invito a ti que lees esto
a despertar tu vida, tal vez sean estos momentos en que se mueve nuestro mundo,
aquellos que necesitamos para cambiar la perspectiva o mejorarla. Aprendamos a
despertar cada mañana y ser los más valientes para sacar el reto de vivir ese
día lo mejor que podamos, ya que a fin de cuentas JAMÁS sabemos qué pasará mañana,
como diría el poeta Luis Enrique.
Día 4: ¡A establecer horarios
divertidos!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario