Recordé que una amiga tenía hoy un gran reto junto a su esposo y entonces le escribí, después de haber perdido cerca de hora y media solo mirando cosas en redes. Que impresión el poder que tiene ayudar a otros, es el mejor medicamento que podemos tomar para subir el ánimo y estoy segura que nuestras defensas también. Hablamos cerca de 2 o 3 horas, pero seguía consentida la verdad, no quería hacer oficio, que era el plan para hoy y mucho menos hacer almuerzo, en realidad no quería mucho más que permanecer en la cama.
Publiqué un tweet al respecto y no sé si un amigo lo leyó o sencillamente fue un angelito del cielo y me dijo que si me provocaba sushi, yo amo el sushi y justo no comí en mi cumple porque iba a ser el plan con mi mejor amiga cuando regresara del viaje... No dejemos para luego tantas cosas, no sabemos si tendremos un mañana. Pedimos el sushi y dije es hora de bañarme, hoy no me conviene dejarme, así que directo al baño y a ponernos bonitas y consentirnos, así sea para nosotras mismas.
Pedí el almuerzo de mi hijo y tardó más de dos horas, ya me estaba dejando nublar de nuevo el día, pero dije nooo, alto, debo estar agradecida por esta delicia, además mi hijo aún no tenía hambre, y volvemos a la actitud, demasiado importante por estos días, así no haya sol, es nuestra decisión recordar que detrás de las nubes siempre está, así no lo veamos.
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